viernes, julio 15, 2011

¿Educación “gratuita” nos asegura menor desigualdad?

Bajo el lema “Educación gratuita”, lo que implica que el Estado financie la educación, que poco a poco se ha ido introduciendo en los petitorios estudiantiles, se aspira a poder avanzar hacia una educación más igualitaria. El académico de la Facultad de Derecho de la UAI, Fernando Atria, incluso llegó a justificar la eliminación de la educación particular, para lograr que todos reciban la misma educación y no la que sus padres puedan comprar (1).

Algo que no está clarificado en los petitorios es si esta educación gratuita es abierta a distintos proyectos educativos, incluyendo por ejemplo los que la Iglesia Católica, como otras iglesias, tiene actualmente bajo el esquema de colegios particulares subvencionados o los colegios del Sociedad de Instrucción Primaria (SIP o Escuelas “Matte” como son conocidas), los cuales atienden a niños de familias de bajo nivel de ingreso y obtienen buenos resultados académicos (2). Es probable que algunos derechamente proclamen el eslogan “educación gratuita, estatal y laica”, para alcanzar un proyecto de educación sustantivamente homogéneo (3).

Si el proyecto educativo es estándar a nivel nacional, lo razonable es que los estudiantes vayan a la escuela o liceo más cercano a su hogar, lo cual traería, además, importantes beneficios desde el punto de vista del transporte, al reducir los desplazamientos a través de la ciudad. Sin embargo, se pierde de vista que existe una alta segregación de los barrios en muchas ciudades del país, lo que haría que escuelas y liceos tiendan a tener una población relativamente homogénea desde el punto de vista social, quizás menos homogéneo que lo que se tiene actualmente, pero no se llegaría a una situación diametralmente opuesta. Quizás se podrían diseñar algunas medidas para lograr mayor heterogeneidad social, pero es altamente probable que de alguna forma u otra se tiendan a homogeneizar.

El principal problema que observo a la propuesta de gratuidad es que asume que la educación que obtienen los niños y jóvenes proviene solamente de la escuela. Hoy, incluso se puede observar que algunos padres que tienen a sus hijos en colegios particulares privados, gastan además importantes sumas de dinero en clases particulares, psicólogos, psicopedagogos, y otras actividades que les permite lograr mayores aprendizajes y mejores resultados académicos.

¿Se imaginan lo que sucedería si la educación fuera “gratuita”? En su columna, Atria, señala: “Hoy el hijo del que puede pagar 10 recibe educación de 10; del que puede pagar 100, recibe educación de 100, y del que puede pagar 1.000, recibe educación de mil”. Sin embargo, bajo la propuesta de la educación “gratuita”, la familia que hoy está pagando 1.000, podrá destinar parte importante de esos 1.000 (4) a clases particulares y servicios de profesionales que permitirán seguir obteniendo mejores aprendizajes y resultados; la familia podrá destinar recursos para clases de idioma y viajes al extranjero con más frecuencia, lo que permitirá aumentar el capital cultural de los jóvenes provenientes de estas familias, los cuales obtienen el “paquete básico” de educación absolutamente gratis. Otra posibilidad es que un grupo de familias opten por educar a los hijos en el hogar (5), y que rindan exámenes libres.

Quizás algunas familias de ingreso alto tendrán como alternativa comprarse más de alguna propiedad con lo que se ahorrarían en gasto de educación (6), incrementando la concentración de la propiedad en el país, y cuando el “niño” o la “niña” entren a la universidad, la cual por supuesto que también debería ser gratuita, estos puedan ir en su propio auto nuevo, que los padres le regalan por haber egresado de la enseñanza secundaria.

En resumen, si la propuesta de educación “gratuita” se basa en que con esto se logrará reducir la inequidad del país, mi conclusión es que esto no se logrará, e incluso puede facilitar la acumulación de capital de las familias de ingreso alto, profundizando la concentración de la riqueza.

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(1) Fernando Atria, Académico Facultad de Derecho, Universidad Adolfo Ibañez, Carta al Director El Mercurio, 6 de julio de 2011. http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2011/07/06/inequidad-en-la-educacion.asp
(2) Henríquez, Francisco , Lara, Bernardo , Mizala, Alejandra and Repetto, Andrea(2011) 'Effective schools
do exist: low-income children's academic performance in Chile', Applied Economics Letters, First published on: 17 June 2011 (iFirst).
(3) Esto afectaría al derecho de libertad de educación que está establecido en la Constitución, por lo que para poder realizarlo requiere de una modificación a ésta.
(4) Sin duda tendrán que pagar más impuestos para financiar este sistema, por eso no tendrán disponibles los 1.000. Aunque algunos apuntan al cobre como fuente de financiamiento, así que incluso podría ser sin tener que pagar más impuestos.
(5) Información sobre Educación en Casa, en Chile, se puede encontrar en: http://www.familiaescolar.com/
(6) Si hay dos 2 hijos en la familia, gastando $300.000 mensual en un colegio particular pagado por cada uno por 10 meses, equivale $6.000.000 al año, lo cual le permitiría dar el pie de una propiedad y la diferencia financiarlo con crédito hipotecario, el cual se paga con el arriendo de esta propiedad. Esto es sólo con lo que dejas de gastar en 1 año de educación.

jueves, julio 14, 2011

No al lucro en la educación: tapando el sol con un dedo.

Alguien me dijo muchos años atrás que una gran diferencia entre Estados Unidos y Latinoamérica era que en el caso del país del norte cuando tenían una ley, norma o regulación que no funcionaba, las instituciones reaccionaban y modificaban la norma, reconociendo que la realidad es más poderosa que, lo que bajo ciertas circunstancias, se considero apropiado o deseable. Por su parte, en Latinoamérica, la práctica social ante una norma que no se respeta o fácilmente se puede burlar, es cerrar los ojos, mirar para el lado, pero no modificar algo que se declara como deseable.

La ley de educación superior aprobada a comienzos de los años ochentas limitó a las nuevas instituciones universitarias privadas como organizaciones sin fines de lucro, sin embargo, en la práctica es claro que de alguna forma u otra, en algunas de ellas, los socios obtienen una ganancia.

El movimiento estudiantil de 2011 ha puesto como uno de sus elementos centrales que se respete la ley, la institucionalidad que la sociedad se ha dado, en materia a la prohibición a lucrar de las universidades no estatales. Algunos lo plantean desde una perspectiva más profunda que los lleva a la postura de rechazar la idea que se lucre con la educación.

Sin embargo, la realidad es más compleja que lo que uno puede desear. La revisión, que algunos han solicitado, de los estados financieros de las universidades privadas arrojará que se cumple con la ley, en la forma, en lo legal, aunque en el espíritu no se cumpla. De alguna u otra forma se pueden crear mecanismos, dentro de lo legal, que permitan extraer los excedentes que genera la actividad educacional. ¿Será la normativa capaz de bloquear todas las posibilidades que eso ocurra? ¿Es el legislador súper-visionario? Lo más probable que se terminaría en una situación del gato persiguiendo ratones, gastando recursos para intentar detener ratones que de alguna forma u otra entrarán y se comerán el queso.

En este sentido, insistir en no permitir el lucro sería equivalente a intentar tapar el sol con un dedo, con dos o con la palma de la mano. Lo ingenuo es pensar que por declarar a una institución sin fines de lucro, esto hará a los miembros de esta institución no buscarán el lucro. En organizaciones privadas sin fines de lucro, incluso en organismos del estado, observamos que las personas que fundan organizaciones sin fines de lucro, los que la dirigen, o miembros que trabajan en ellas, perfectamente pueden caer en la tentación de generar excedentes e intentar apropiarse de ellos.

De este punto de vista, aparece como apropiado reconocer la realidad y que la legislación se adapte a ella, mantener la situación actual no es más que estimular la creatividad humana a cómo, legalmente, eludir el espíritu de la ley.

Sin duda la discusión normativa respecto al lucro en la educación es válida, aunque podríamos plantarlo también en muchos otros ámbitos, por ejemplo la salud, la alimentación y la construcción de viviendas. Sin embargo, lo que se plantea como crisis de la educación hace referencia a la calidad de ésta, tanto en el sector privado como estatal, por lo que centrarse en prohibir el lucro es perder el norte de la discusión. En lo que hay que avanzar es en la calidad de la educación, y en la mejora continua de ésta, si algunos lucran a partir de esto, colocarles condiciones para que exista un mínimo de becas para estudiantes de ingresos bajos, exigir heterogeneidad social, o quizás algunas otras que consideremos deseables.

Posnatal de 6 meses: Algunas consideraciones

(Columna de Opinión publicada en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 23 de Abril de 2011).
Hace algunas semanas atrás el gobierno hizo el anuncio que propone extender el período de posnatal, las reacciones no se hicieron esperar, y van desde el más amplio apoyo hasta serias advertencias de los efectos negativos de la medida.

Desde distintos puntos de vista, se pueden destacar los beneficios que la medida genera, sobretodo para los recién nacidos en su salud física y sicológica, presente y futura. También, se plantean argumentos como el efecto positivo que esto tendría en el empleo femenino, al reducir la incertidumbre respecto a cuántos meses pasarán desde que la mujer da a luz hasta que volverá al trabajo.

Poca atención, sino ninguna, ha sido dada al hecho que un prolongado período de tiempo fuera del trabajo provoca una pérdida de capital humano, por lo tanto de las posibilidades de encontrar trabajo y de optar a mayores remuneraciones a futuro. En el caso de desempleados está demostrado que una de las consecuencias negativas que se produce es la pérdida de habilidades que la persona desarrolló en la práctica habitual de éstas cuando trabajaba.

Por lo tanto, la discusión de la extensión del posnatal debería ser más receptiva a la propuesta de trabajo a tiempo parcial, que en el proyecto sólo se reserva para las mujeres de ingresos altos, y hacerla extensiva a trabajadoras de ingresos medios y bajos. Distintas modalidades podrían ser consideradas, además del trabajo a tiempo parcial, el trabajo desde el hogar u otra que permita mantener ejercitando y desarrollando las capacidades de las trabajadoras, y de esta forma no afectar sus salarios futuros.

Presiones Inflacionarias

(Artículo publicado en sección Empresas & Negocios de El Mercurio de Valparaíso, 12 de Marzo de 2011).


Las noticias en relación a la inflación para este año no son las mejores. Tras una historia pasada de inflación alta y volátil, la inflación convergió, a fines de la década de los años noventa, a una tasa anual cercana al 3%, meta que tiene el Banco Central de Chile desde el año 2001, con un rango de tolerancia entre 2% y 4%.

Sin embargo, en los últimos 10 años, tres períodos la variación del IPC han estado fuera del rango meta del instituto monetario de manera persistente. Por un lado, desde el último trimestre de 2003 hasta el tercer trimestre de 2004 y desde mediados de 2009 a mediados de 2010, la inflación se mantuvo bajo el 2%, incluyendo meses de inflación anualizada negativa, es decir, una caída en el promedio de los precios de bienes y servicios de consumo. Por otro lado, desde Agosto de 2007 hasta Abril de 2009, la variación anual de la inflación se mantuvo por sobre el 4%, llegando algunos meses a rozar el 10%.

Desde los últimos meses de 2010, la economía chilena ha vuelto a niveles de inflación anual que se ubican dentro del rango meta del Central, incluso ha diciembre pasado la variación anual fue idéntica a la meta puntual de 3%, sin embargo una serie de alzas están golpeando a la economía mundial, y en consecuencia a los precios en Chile. Específicamente, los precios de distintos alimentos han llegado a niveles antes no visto en el mundo, levantando la preocupación incluso de organismos como la FAO. Además, la inestabilidad política en medio oriente y norte de África ha generado altos niveles de incertidumbre que han repercutido en el precio del petróleo. Estos dos hechos, más la sequía que repercutirá domésticamente en el precio de frutas y verduras, llevan a concluir que existe una alta probabilidad que la tasa anual de inflación se empine por sobre el 4%, durante 2011.

En general, nuestra economía es más sensible que otras economías del mundo a las variaciones de precios internacionales, como el petróleo y alimentos. Al ser una de las economías más abiertas del mundo y con bajos niveles de intervención en los precios de mercado, los cambios experimentados en el mercado mundial se transmiten sin mayor amortiguación al mercado local. Además, al comparar la situación con economías desarrolladas, el impacto del aumento de los precios de los alimentos es menor en esos países, pues la parte del gasto familiar que se hace en alimentación es menor en términos relativos a lo que se encuentra en un país como Chile.

Esos elementos explicaron el por qué Chile fue uno de los países que más se desvió de su meta de inflación en el período 2007-2008, aunque en esta ocasión un elemento adicional es la fuerte tasa de crecimiento de la actividad económica que se está registrando, lo cual lleva a que nos acerquemos a nuestro nivel de producción potencial, dejando poco espacio para ajustar vía aumento de producción, el aumento de la demanda agregada que se está registrando, convirtiéndose en otra fuente que puede empujar la inflación al alza, durante el presente año.

Frente ha este cuadro, la política monetaria ha respondido con aumento de la tasa de interés, en una trayectoria hacia un nivel normal, desde el 0,5% que hubo desde mediados de 2009 ha 3,5% en febrero. Nuevos aumentos se sucederán en los próximos meses, la duda es si los aumentos serán de un cuarto o medio punto porcentual, a partir del análisis que haga el Banco Central del escenario actual y futuro que enfrenta nuestra economía. Sin embargo, el sucesivo aumento de la tasa de interés presionará el precio del dólar a la baja, lo cual contribuiría a reducir las presiones inflacionarias, pero generará efectos negativos para el sector exportador del país. Esta situación hace necesario que no todo el esfuerzo sea hecho a través de la política monetaria, siendo necesario un ajuste fiscal, reduciendo la fuerte expansión que ha tenido los últimos años, ayudando a evitar la apreciación del peso. No obstante, el proceso político que debe enfrentar la política fiscal para llevar a cabo los ajustes necesarios, limitan la posibilidad que este se haga, en la magnitud y momento adecuado.

La validez de la PSU: Una mirada desde la Economía.

(Artículo publicado en sección Empresas & Negocios de El Mercurio de Valparaíso, 15 de Enero de 2011).
Los primeros días de este año, los titulares de los noticieros estaban cubiertos con información sobre los puntajes nacionales. Frente a esta coyuntura a continuación se presenta alguna evidencia que existe respecto a este instrumento de selección y se plantean algunas consideraciones a tener en cuenta al intentar evaluarla.

En un estudio realizado en nuestra Escuela, se encuentra que la PSU ayuda a predecir el rendimiento y éxito académico de los estudiantes universitarios, aunque no es el único factor. Empleando modelos econométricos es posible observar que las distintas pruebas no son igualmente importantes. En general, la prueba Lenguaje presenta un bajo impacto para predecir el rendimiento, es decir, una alto o bajo puntaje en dicha prueba no discrimina mayormente entre un alumno de excelencia, regular o de bajas calificaciones. Por su parte, la prueba de Matemáticas aparece como un instrumento que explica de mejor manera las diferencias en el rendimiento y éxito académico.

Además de la prueba de Matemáticas, las Notas de Enseñanza Media (NEM) aparecen como otro importante factor que explica la diferencia de notas que obtienen los estudiantes en la universidad y la probabilidad de no terminar abandonando los estudios. Las NEM resume la historia de 4 años de estudios de un postulante, a diferencia de la PSU que se puede ver altamente afectada por situaciones puntuales. Sin embargo, no es lo mismo un 6,5 en un establecimiento a otro, otro problema en las últimas décadas es la evidente “inflación de notas” en la enseñanza media, con lo cual es posible que ante un mayor peso que tenga las NEM, la tentación en los colegios y la presión apoderados y alumnos será a aumentar las calificaciones en el colegio. Frente a esto algunas opciones son utilizar el ranking de egreso del estudiante de su colegio y utilizar el promedio de PSU del colegio en la selección universitaria.

Género y rendir la prueba más de una vez

Dentro del análisis de los resultados y propuestas que se han planteado debate ha existido respecto al tema de género y la posibilidad que los estudiantes puedan rendir la prueba dos veces en el año.

En relación a la diferencia entre hombre y mujer, los datos muestras la asombrosa diferencia entre puntajes nacionales según sexo: 85% varones y 15% damas. Siendo esto una curiosidad, pues representan el 0,2% del total de alumnos que rindieron la prueba, se observa que en promedio los hombres obtienen mayores puntajes que las mujeres. ¿Cuáles pueden ser las explicaciones? Distintas se han planteado, por ejemplo por factores culturales los hombres es más probable que quieran estudiar ingeniería, mientras que las mujeres postulan a educación; medicina versus enfermería puede ser otro ejemplo, siendo necesario obtener un puntaje más alto en la primera que en la segunda carrera.

Sin embargo, no se ha puesto énfasis en algo que el DEMRE debe velar que es el posible sesgo de género que pueden tener algunas preguntas de la prueba. Un ejercicio de matemáticas será más difícil para una mujer que para un hombre si el contexto es más familiar para este último que para la primera. Por ejemplo, tiene que realizar un cálculo que tiene que ver con el resultado de partidos de fútbol con goles a favor y en contra. Siendo el fútbol una actividad muy cotidiana en la vida de los varones, aunque cada vez es más común entre las damas, esto ayudará al hombre a contestar con mayor facilidad una pregunta. La misma precaución se debería tener para otras formas de discriminación, como la geográfica.

La situación de género es más compleja al verificar que las mujeres obtienen mejor rendimiento y mayor probabilidad de avanzar en la carrera sin problemas académicos que sus compañeros de curso, controlando por la carrera que estudian y otros factores, con lo cual mujeres quedan fuera de la universidad aunque es posible que obtengan un mejor desempeño que los hombres.

Esto último también es observable para los que rinden la prueba una vez respecto a lo que la han dado más de una. El estudio muestra que los alumnos que ingresan a la universidad y egresaron de enseñanza media el año anterior (han rendido sólo una vez la PSU) obtienen mejor rendimiento que los otros estudiantes. Esto indica que es necesario introducir alguna corrección al puntaje obtenido si el postulante ha rendido la prueba más de una vez, pues puede dejar fuera de la universidad que recién egresa del colegio, sólo porque ha tenido más oportunidades en prepararse y “practicar” la prueba, por lo que obtiene mayor puntaje pero no necesariamente tendrá un mejor rendimiento en sus estudios universitarios.