lunes, febrero 06, 2012

No dijeron ni pío.

(Columna de Opinión publicada en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 10 de Diciembre de 2011).

La Fiscalía Nacional Económica (FNE) presentó un requerimiento en el cual denuncia un cartel de las principales empresas productoras y comercializadoras de pollo, coordinados a través de la Asociación de Productores Avícolas. La acusación es por acuerdos para limitar la producción, asignando cuotas de participación de mercado por más de una década.

Hay que tener presente que el caso está en su etapa inicial y que debe establecerse la verdad judicial. De comprobarse la acusación es crucial la aplicación de las máximas sanciones posibles, teniendo presente la importancia del bien en el consumo de las familias, especialmente las de más bajo ingreso y el prolongado período de tiempo en el cual se ha afectado la competencia.

Las personas tiende a centrarse en el efecto sobre el precio del pollo que pudo haber tenido este pacto, pero los daños son mayores. La destrucción de la competencia elimina una de las principales contribuciones de ésta: el progreso tecnológico. Las empresas descansan en un acuerdo que les protege la participación de mercado, desincentivando la búsqueda de mejoras que hagan más eficiente los procesos, reduciendo los costos, o que permitan el desarrollo de mejores productos y mayor variedad.

Se debe agregar el perjuicio a la imagen de la actividad empresarial, la cual frente a éste y otros casos, se ha deteriorado significativamente, lo que afecta a los que hacen negocios de manera correcta, por eso, en adición a los esfuerzos de la FNE, las asociaciones empresariales deberían cumplir un rol en la promoción de la competencia y monitorear conductas que intentan su destrucción, pues las faltas de algunos afecta a todos sus miembros.

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