Regla de superávit estructural: el blindaje y el tipo de cambio

(Artículo publicado en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 11 de Julio de 2009).
Desde comienzos de la presenta década, el gobierno conduce la política fiscal con la regla del superávit estructural, la cual consiste en definir el nivel de gasto para cada año a partir de una estimación de lo que se denomina ingresos permanentes del fisco, en una visión de largo plazo. Lo anterior produce que en años de rápido crecimiento de la economía local y mundial se acumulen recursos, dado los ingresos transitorios en años de bonanza, y cuando el crecimiento decae se utilicen los recursos acumulados para financiar el déficit que produce mantener estable el nivel de gasto fiscal. Todo lo anterior se caricaturiza como ahorrar en años de vacas gordas y usar el ahorro en años de vacas flacas.
El presente año hemos visto claramente cómo opera la regla. Ante la difícil situación que enfrenta la economía del país, lo cual repercute en una caída de los ingresos del fisco, este ha reaccionado con un paquete de medidas que implica utilizar parte del ahorro. Lo que hay que considerar es que con esta regla el país cuenta con un blindaje que permite que el fisco pueda mantener el gasto en momento de contracción económica, compensando hasta cierto punto la caída del gasto del sector privado o del sector externo. Sin esos recursos, frente a una contracción de la actividad, antaño, el fisco tenía que reducir sus gastos, principalmente sociales, generando un impacto negativo adicional en la economía.
Limitaciones y costos
Sin embargo, hay que tener en cuenta que como todo blindaje tiene sus limitaciones y costos. En primer lugar, si la economía recibe un golpe de gran magnitud, como es la actual crisis, el fisco podrá tratar de reducir la contracción de la actividad, pero en ningún caso compensarla totalmente. Es decir, la tasa de crecimiento será menor o incluso negativa, pero no tanto como en la situación de ausencia de la política fiscal contracíclica. Un automóvil por muy blindado que esté, frente a un ataque, algunos daños tendrá, lo importante es que los fundamentos de la economía no queden debilitados.
En segundo lugar, en un escenario de tipo de cambio flotante como existe en el país, hay que entender que el mayor gasto fiscal producirá presiones a la apreciación del peso. Ha sido evidente como el valor del dólar cayó frente a los anuncios de la traída al país de 4 mil millones de dólares para financiar las medidas fiscales. Inmediatamente la asociación de exportadores alertaron de las dificultades para su sector, que frente a un escenario de caída de los precios de las exportaciones, caída de los volúmenes exportados, un mayor valor del dólar les permitiría reducir los efectos negativos del debilitado escenario externo, tal como sucedió a fines de 2008 y primero meses de 2009 (ver gráfico). En otras palabras, el costo de las medidas fiscales lo paga el sector exportador que reduce su atractivo frente a la apreciación del peso.
En el caso de los exportadores, hay que tener presente que en los años de bonanza, la regla fiscal significó que se acumularan recursos que de no existir dicha regla hubiese implicado gastar los recursos provocando en ese momento la apreciación, por lo que esta norma estaría dando mayor estabilidad o menor inestabilidad al tipo de cambio. Sin embargo, un aspecto a tener en cuenta es el efecto de largo plazo que esto puede tener sobre el sector exportador, su dinamismo es vital para poder acceder a tasas de crecimiento más altas, ese es el caso de una economía pequeña como la nuestra.
Finalmente, el reciente reconocimiento que con el actual escenario la situación fiscal será de un déficit estructural en 2009, se hace necesario que ya el próximo año se retorne a lo que se ha autoimpuesto el gobierno en la formulación del proyecto de presupuesto para 2010. En el largo plazo es de suma importancia que los principales actores sean creíbles y eso se logra siendo consistente con lo anunciado, y no erosionar lo que se ha ganado en materia de credibilidad institucional en nuestro país.
