Lo que nos dejó el 2011 y las perspectivas de crecimiento para 2012
(Artículo publicado en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 7 de Enero de 2012).
Al inicio de 2011 enfrentábamos un panorama con cuatro riesgos externos importantes. En primer lugar, los conflictos en Medio Oriente y África del Norte que incidieron en el precio del petróleo, pero con el correr del año se fue atenuando.En segundo lugar, las presiones inflacionarias y de apreciación de las monedas locales de las economías emergentes de Asia y Latinoamérica, lo cual podía llevar al actuar de los Bancos Centrales elevando las tasas de interés y entrando en una posible guerra de monedas para hacer frente a la apreciación. Con el pasar de los meses, la situación se fue normalizando, reduciéndose esas presiones inflacionarias y experimentando depreciación de las monedas.
En tercer lugar,la débil recuperación de la economía norteamericana y las dudas de la sostenibilidad de esa trayectoria, situación que se fue agravando en la medida que no existía consenso político para aumentar el techo de la deuda pública y acordar una salida al elevado déficit fiscal, lo cual desembocó enuna rebaja en la calificación crediticia de la deuda norteamericana, por para de Standard & Poor. Finalmente, el cuarto riesgo externo, fue la situación fiscal de varios países europeos, que enfrentaban la necesidad de restructurar la abultada deuda fiscal y la aplicación de un doloroso plan de ajuste fiscal. Lo que comenzó acotado a Grecia, como se temía se expandió a varios países de la región, trayendo adicionalmente un componente de inestabilidad social, dado los anuncios realizados para hacer frente a la situación fiscal.
Para el año que recién comienza, estos dos últimos riesgos aún prevalecen, siendo el de la Eurozona el de mayor preocupación. El consenso es amplio respecto a que esta región del mundo experimentará una recesión durante 2012, pasando el principal riesgo desde el problema fiscal a un deterioro del sistema financiero europeo, que provoque una seria contracción del crédito que profundice la recesión, e incluso afecte la liquidez y el acceso al crédito para el resto del mundo. Sumado a lo anterior, está el escenario de descontento social, que ya se manifestó durante 2011, el cual se puede ver incrementado durante el presente año a medida que se enfrentan los costos del fuerte ajuste fiscal, todo lo cual puede repercutir en una mayor inestabilidad política que aumentaría la incertidumbre y, por lo tanto, la recuperación de la economía.
En el caso norteamericano, al menos algunos datos de fines de 2011, son en parte alentadores, lo cual prácticamente eliminan la posibilidad de recesión en el país del norte, aunque no es descartable un desempeño más débil de lo previsto. Tampoco es posible de alejar del panorama una desaceleración mayor a lo proyectado para países emergentes, en particular China, para la cual escenarios de crecimiento menor a 8% son probables, con las consecuencias negativas para el dinamismo de la economía mundial que esto acarrearía.
Todo este panorama externo afectará a nuestro país.Es posible observar la caída en las proyecciones de crecimiento. Mientras que gran parte del año pasado, las perspectivas eran que la economía chilena se expandiría más de 5% en 2012, en diciembre el consenso está en una cifra levemente superior al 4%, aunque escenarios más negativos podrían llevar la tasa de crecimiento bajo el 4%. El menor crecimiento sería explicado por una fuerte caída en la expansión de la formación bruta en capital fijo (inversión), la cual creció entre 15% y 20% anual los últimos dos años y ahora pasaría a aumentar menos de 6%. El consumo y las exportaciones también registrarían expansiones modestas en comparación a 2011. Lo anterior sería consecuencia de la mayor incertidumbre que la economía mundial depara para nuestro país, lo cual afecta negativamente la confianza de los agentes económicos, volviéndose más cautos a la hora de gastar. Estas expectativas se pueden ver más deterioradas frente a la materialización de un escenario externo más pesimista.
Una economía menos dinámica, se conjugará con una tasa de desempleo levemente superior a la que tuvimos durante 2011, y con una inflación que se mantendría en torno a la meta del 3%. Es altamente probable que el Banco Central reduzca la tasa de interés, durante 2012, bajo el 5%, mientras que el fisco frente a un posible deterioro mayor de la economía mundial aumente el gasto, recurriendo para esto al ahorro fiscal acumulado en años anteriores. La posibilidad de reaccionar que tienen tanto el Banco Central como el fisco, en Chile, ayudarían a atenuar los efectos negativos del entorno exterior, situación que otros países no están en condiciones de hacer dado que se encuentran ya con tasa de interés cercanas a cero y con fuertes déficits fiscales que no les permite acceder a endeudamiento para expandir el gasto.

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