jueves, julio 14, 2011

No al lucro en la educación: tapando el sol con un dedo.

Alguien me dijo muchos años atrás que una gran diferencia entre Estados Unidos y Latinoamérica era que en el caso del país del norte cuando tenían una ley, norma o regulación que no funcionaba, las instituciones reaccionaban y modificaban la norma, reconociendo que la realidad es más poderosa que, lo que bajo ciertas circunstancias, se considero apropiado o deseable. Por su parte, en Latinoamérica, la práctica social ante una norma que no se respeta o fácilmente se puede burlar, es cerrar los ojos, mirar para el lado, pero no modificar algo que se declara como deseable.

La ley de educación superior aprobada a comienzos de los años ochentas limitó a las nuevas instituciones universitarias privadas como organizaciones sin fines de lucro, sin embargo, en la práctica es claro que de alguna forma u otra, en algunas de ellas, los socios obtienen una ganancia.

El movimiento estudiantil de 2011 ha puesto como uno de sus elementos centrales que se respete la ley, la institucionalidad que la sociedad se ha dado, en materia a la prohibición a lucrar de las universidades no estatales. Algunos lo plantean desde una perspectiva más profunda que los lleva a la postura de rechazar la idea que se lucre con la educación.

Sin embargo, la realidad es más compleja que lo que uno puede desear. La revisión, que algunos han solicitado, de los estados financieros de las universidades privadas arrojará que se cumple con la ley, en la forma, en lo legal, aunque en el espíritu no se cumpla. De alguna u otra forma se pueden crear mecanismos, dentro de lo legal, que permitan extraer los excedentes que genera la actividad educacional. ¿Será la normativa capaz de bloquear todas las posibilidades que eso ocurra? ¿Es el legislador súper-visionario? Lo más probable que se terminaría en una situación del gato persiguiendo ratones, gastando recursos para intentar detener ratones que de alguna forma u otra entrarán y se comerán el queso.

En este sentido, insistir en no permitir el lucro sería equivalente a intentar tapar el sol con un dedo, con dos o con la palma de la mano. Lo ingenuo es pensar que por declarar a una institución sin fines de lucro, esto hará a los miembros de esta institución no buscarán el lucro. En organizaciones privadas sin fines de lucro, incluso en organismos del estado, observamos que las personas que fundan organizaciones sin fines de lucro, los que la dirigen, o miembros que trabajan en ellas, perfectamente pueden caer en la tentación de generar excedentes e intentar apropiarse de ellos.

De este punto de vista, aparece como apropiado reconocer la realidad y que la legislación se adapte a ella, mantener la situación actual no es más que estimular la creatividad humana a cómo, legalmente, eludir el espíritu de la ley.

Sin duda la discusión normativa respecto al lucro en la educación es válida, aunque podríamos plantarlo también en muchos otros ámbitos, por ejemplo la salud, la alimentación y la construcción de viviendas. Sin embargo, lo que se plantea como crisis de la educación hace referencia a la calidad de ésta, tanto en el sector privado como estatal, por lo que centrarse en prohibir el lucro es perder el norte de la discusión. En lo que hay que avanzar es en la calidad de la educación, y en la mejora continua de ésta, si algunos lucran a partir de esto, colocarles condiciones para que exista un mínimo de becas para estudiantes de ingresos bajos, exigir heterogeneidad social, o quizás algunas otras que consideremos deseables.

4 Comentarios:

A la/s 9:34 p. m., Blogger Prodigio dijo...

Ciertamente creo que no podemos ponernos a desconfiar en las medidas que espero sean tomadas para el beneficio de todos, entonces pensar que siempre podrán evitar "la ley" no permitirá tomar decisiones, claramente hay que mejorar el control para que cualquier medida funcione incluso la del gobierno militar.

Desde mi punto de vista la gratuidad de la educación superior es inviable y si se llegase a implantar, la cobertura caerá dramáticamente y tendremos otros problemas.

Hay que mejorar el control, quitar la caducidad de deuda que tiene el fondo solidario para que esos recursos ayuden a las generaciones que vienen, separar claramente las instituciones que lucran de las que no lo hacen y por ningún motivo entregar substancio a las instituciones con fines de lucro, ya que tal y como sucede con los colegios subvencionados, el gobierno esta dando dinero a los sostenedores que no reflejan sus mayores recursos en la calidad de su educación, ojala quitaran estos híbridos del sistema y concentraran los esfuerzos en la educación netamente publica con una administración y control centralizados, para que la educación no dependa de la comuna en la que se estudia.

 
A la/s 10:03 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Hola Rodrigo Navia. Me da mucho gusto saber de tí. Te felicito por tu artículo sobre el lucro en la educación. Estoy por terminar mi libro EL FIN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA. Si gustas, te mando el borrador pues opiniones como las tuyas son muy interesantes para mi.
Te mando un fuerte abrazo.
Santos Mercado

 
A la/s 1:07 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

OK Santos, envíame el borrador.
Saludos,
Rodrigo

 
A la/s 10:22 p. m., Blogger Santos Mercado dijo...

Hola Rodrigo.
Tanto tiempo sin comunicarnos. Te aviso que quedó concluido el libro EL FIN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA. Lo puedes bajar de Amazon .com o gratis de hacer.org o de libertarios.info
Ta,bien está mi libro PROHIBIDO PEDIR PERMISO en Amazon.com
Y UN VOUCHER PARA LA EDUCACIÓN en PDF de www.asuntoscapitales.com
Te mando un saludo muy afectuoso y también para tu familia un fuerte abrazo.
Santos Mercado

 

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