La Inversión y los Impuestos
(Artículo publicado en sección Empresas & Negocios de El Mercurio de Valparaíso, 5 de mayo de 2012). En el marco de la propuesta de reforma tributaria anunciada por el gobierno, la proposición de aumentar el impuesto a las utilidades de la empresa, permanentemente, de 17% a 20% ha provocado diversas reacciones en relación a los posibles efectos sobre la inversión. El gasto que las empresas realizan en bienes de capital es fundamental para reemplazar la maquinaria y equipo que se ha depreciado y permitan mantener el nivel de producción; y más aún, el aumento del stock de capital permitirá la expansión de la producción, logrando alcanzar un nivel de vida más alto en el futuro. La decisión de las empresas sobre su gasto en inversión depende de varios factores. Desde el punto de vista teórico, la empresa compara el beneficio que genera la unidad adicional de capital respecto a su costo, por lo tanto un aumento en los impuestos a la utilidad de la empresa, reduce el incentivo a invertir, pues parte del beneficio no queda para el dueño de la empresa, sino que va al estado. Sin embargo, los impuestos no son el único factor que afecta la decisión de la empresa. El acceso a financiamiento es crucial para concretar los proyectos. Podemos enfrentar la situación de empresas que tienen proyectos rentables, incluso con mayores impuestos, pero al no tener acceso a fuentes de financiamiento no se llevan a cabo. En este sentido, el alza de la tasa impositiva reduce la capacidad de empresas a financiarse con las utilidades que genera el negocio y no son distribuidas a sus dueños, financiamiento con recursos propios, afectando negativamente a la inversión. Además, otro factor importante en la decisión de invertir del sector privado dice relación con la estabilidad política e institucional que vive el país, el respecto a la ley y a los derechos de propiedad. Teniendo presente que la empresa hoy hará la inversión y los beneficios los obtendrá a futuro, una alta incertidumbre a lo que pueda suceder mañana con el país y la empresa desincentivará la inversión. Un ejemplo claro es el caso de la expropiación, si las leyes permiten que fácilmente la autoridad pueda expropiar una empresa a sus dueños, menor será el interés de invertir en dicho país, pues aumenta el riesgo de no poder seguir operando y obteniendo los ingresos futuros que permitan recuperar la inversión realizada y obtener ganancias. Ahora, al revisar la situación del país, encontramos que la tasa impositiva a las utilidades de las empresas- impuesto de primera categoría- ha variado de manera significativa en los últimos 30 años. A comienzos de los años 80, la tasa era de 50% aproximadamente. Tras la crisis económica del año 82, para ayudar a la recuperación de la producción, fomentando la inversión, la tasa paulatinamente bajó hasta 10% en 1986, en este escenario la fuerte caída sin duda produjo una disminución significativa en el costo y facilitó el financiamiento con recursos propios. En 1990, en el gobierno del presidente Aylwin, una importante reforma tributaria fue consensuada, subiendo la tasa a las utilidades al 15%, con el fin de aumentar el gasto social tal que ayudara a reducir la pobreza, la cual alcanzaba a cerca del 40% de la población. En la última década, la tasa aumentó a 17%, en 2004, y luego del terremoto de 2010, transitoriamente se acordó el aumento a 20% para luego bajar a 18,5%, en 2012, y volver a 17% el próximo año. En 2010, un estudio publicado por Rodrigo Cerda y Felipe Larraín, actual Ministro de Hacienda, en la revista científica Small Business Economics, analiza el impacto de la tasa impositiva sobre el stock de capital, en Chile. El resultado es el teóricamente esperado, un aumento en la tasa de impuestos reduce la compra de bienes de capital por parte de las empresas chilenas. Sin embargo, cuando diferencian según el tamaño de las empresas, encuentran que el efecto negativo se mantiene para las pequeñas empresas, pero desaparece en el caso de las grandes empresas. La explicación para la divergencia en el efecto radica en el acceso al financiamiento. Mientras las grandes empresas pueden recurrir a distintas fuentes de financiamiento, bancos, AFPs, y otras, las pequeñas empresas no las tienen, siendo las utilidades retenidas su principal vía para financiar la adquisición de nuevos bienes de capital. Teniendo en consideración los aspectos teóricos y la evidencia reciente, para el caso chileno, se puede concluir que la propuesta de aumento del impuesto a las ganancias de las empresas de 17% a 20% no debería afectar a la inversión en el país, que realizan las grandes empresas dada la estabilidad institucional y el acceso a financiamiento, debiendo tener cuidado con la situación de las pequeñas empresas, las cuales podrían verse afectado por menor disponibilidad de recursos propios para abordar sus proyectos.

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