lunes, mayo 15, 2006

“Efecto Vecindario”

(Columna de Opinión escrita para página Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, Mayo 13, 2006).

Las últimas semanas, con más intensidad, hemos observado distintas situaciones, que están ocurriendo en nuestros países vecinos. Ya es claro el retorno a un marcado populismo en Sudamérica.

Esto ha llevado incluso a que estemos asistiendo, en la práctica, a la desintegración de MERCOSUR, dado el conflicto que enfrenta a los gobiernos de Uruguay y Argentina, por la construcción de dos plantas de celulosa a orillas del río Uruguay, lo cual es resistido por comunidades argentinas y su gobierno. Esta oposición se basa en los problemas medioambientales sobre el río, el cual es un río internacional, y no puede ser que invocando la soberanía nacional el gobierno uruguayo no considere la postura de Argentina.

¿Y qué sucede con otras medidas adoptadas por gobiernos nacionales? Los populistas gobernantes, en países vecinos, no están tomando en cuenta los negativos efectos de largo plazo de las políticas que adoptan, menos consideran los costos que países vecinos sufren por medidas miopes, pero populares. Los últimos años hemos enfrentado el problema de las medidas argentinas sobre el gas natural, ahora la nacionalización de los hidrocarburos adoptada por el gobierno de Morales, en Bolivia; los mayores impuestos a empresas petroleras anunciado por Chávez, en Venezuela; y la elección de García o Humala, en Perú, nos afectarán, de manera directa o indirecta.

Sin embargo, ahí se resalta la soberanía del país para determinar su futuro, pero la estabilidad regional y la credibilidad de los gobiernos son bienes internacional, tan valioso como el río Uruguay, pero no parece estar entre las prioridades regionales.