miércoles, septiembre 14, 2011

Europa y Estados Unidos: dos fuentes de turbulencias

Dos amenazas enfrenta la economía mundial, por un lado la deuda pública de Estados Unidos y por otro lado la frágil situación fiscal de varios países europeos. Estos problemas se han precipitado por la recesión que afectó a Estados Unidos y la economía mundial entre 2008 y 2009, y la lenta recuperación que han tenido el país del norte.

El caso norteamericano
Con una deuda de más de 14 billones de dólares (trillones americanos), lo cual es cercano a lo que lo producen en un año, el gobierno se enfrentó este año a la necesidad de aumentar el límite de deuda permitida para no caer en cesación de pagos. El gobierno federal está sujeto a un límite máximo de deuda que fija el Congreso, desde 1997 ese límite fue incrementado en 10 oportunidades, pasando de 6 billones a 14,7 billones de dólares, recientemente. El creciente déficit fiscal que se produjo durante el gobierno de Bush, y durante el período de Obama se ha mantenido por la necesidad de conservar el estímulo fiscal dada la debilidad de la economía tras la crisis financiera internacional.

Una eventual cesación de pagos por parte del gobierno de la principal economía del mundo traería efectos significativos para todo las demás economías. En primer lugar, la capacidad de comprar bienes desde el resto de mundo se limitaría, por lo que muchas empresas que exportan a Estados Unidos verían una caída en la demanda por sus productos. En segundo lugar, el principal efecto, sería un fuerte golpe financiero. Al declarar el no pago de su deuda, los instrumentos de deuda fiscal que se transan en los mercados caerían de precio afectando la riqueza de los tenedores de bonos a lo largo del mundo, en especial en China, la cual concentra gran parte de bonos norteamericanos. Esto sería algo no visto hasta ahora, de hecho el sólo hecho que agencias calificadoras de riesgo hayan degradado la calificación de la deuda norteamericana ha producido en el último mes nerviosismo en los mercados mundiales, que se ha traducido en volatilidad marcada por caída de las bolsas.

Sin embargo, la capacidad de endeudamiento norteamericano no está en discusión, aún el mercado mundial está dispuesto a prestar a Estados Unidos. El problema del país del norte radicó en un problema político, pues demócratas y republicanos fueron incapaces de colocarse de acuerdo de cómo reducir el déficit fiscal, el cual es responsable de una deuda que aumenta día a día. En otras palabras, se puso en riesgo la estabilidad de la débil economía norteamericana y de la economía mundial por una polarización política.

La situación europea
El caso europeo es una amenaza que tiene mayor probabilidad de concretarse. Grecia, Portugal, España, Irlanda e Italia han mantenido importantes déficit fiscales, lo que al igual que en Estados Unidos, los ha llevado a acumular un alto nivel de deuda pública. Grecia ha estado al borde de la cesación de pagos y la Unión Europea junto al FMI han estado dispuestos de ir a su rescate, para evitar el quiebre de la economía griega. La situación de los otros países europeos no es de las mejores. La recesión mundial de 2008-09 recibió como respuesta importantes aumentos de gasto fiscal, similar situación se vivió en Chile, pero que en el caso de esos países europeos significó aumentar los déficits fiscales que arrastraban de años anteriores, y hoy se encuentran con la dificultad de financiar su déficit por el nivel de deuda acumulada. Frente a esta situación la solución pasa por una reducción del gasto fiscal, combinada con un aumento de impuestos o al menos mejorar la recaudación tributaria, todo lo que implica la pérdida de beneficios para parte de la población, lo cual genera el natural rechazo social. Por otro lado, la posibilidad de rescate de economía como la española es limitada para la Unión Europea y el FMI, Grecia es posible pues económicamente es una economía pequeña, en cambio economías como la de España o Italia son demasiado grandes.

Una complicación adicional, para estos países europeos, es el hecho que no tienen el control sobre la política cambiaria, al haber adoptado el Euro como moneda. Frente a una situación de caída del financiamiento externo, la depreciación de la moneda local sería un camino para recuperar la competitividad del sector exportador y con ello reducir la necesidad de recurrir al endeudamiento externo, pero abandonar el Euro es una alternativa que podría acarrear costos elevados para los miembros de la Unión Europea.

Conclusión
Tanto la situación de Estados Unidos como de este conjunto de países europeos nos muestran lo necesario de conducir la política fiscal con responsabilidad, evitando déficit persistentes que se transformen en una posible fuente de crisis para toda la economía. En Latinoamérica, en general, la historia reciente muestra que hemos aprendido de la irresponsabilidad fiscal característica en nuestra historia económica pasada.

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