lunes, enero 28, 2013

Más que una medalla

(Columna de Opinión publicada en sección Empresas & Negocios de El Mercurio de Valparaíso, 18 de agosto de 2012). La semana pasada concluyó una nueva edición de los Juegos Olímpicos y nuevamente nos sorprendieron el despliegue técnico, la puesta en escena y sobre todo el desempeño deportivo, que cada vez nos lleva a dudar respecto a cuál es el límite para el cuerpo humano. Citius, Altius, Fortius (más rápido, más alto, más fuerte) ha sido el lema que ha guiado el esfuerzo de los deportistas, siendo capaces de lograrlo gracias a la incesante voluntad de buscar cómo hacerlo mejor. Sin embargo, la voluntad del deportista no ha sido lo único; los desarrollos tecnológicos que impactan en aspectos como el equipamiento deportivo, la alimentación y técnicas de entrenamiento, entre otros, han sido elementos centrales que contribuyen a alcanzar estos logros. La situación que enfrenta la economía de un país, las empresas y cada uno de nosotros es equivalente a la de estos deportistas. Cómo mejorar debería ser una pregunta que nos preocupe y ocupe. En el caso de una empresa, no hacerlo implica firmar su sentencia de muerte, pues otras sí lo harán, llevándola a pasar de una situación presente en que se ostenta la medalla de oro o plata, a quizás ni siquiera clasificar para los juegos. Para los países, impulsar la mejora continua se reflejará en el aumento de la productividad, que es la forma de asegurar un crecimiento sostenible a largo plazo, lo cual implica un avance en el nivel de bienestar de la población. Nuestro país fue capaz de hacerlo en la década de los noventas, sin embargo, los últimos 15 años la productividad ha sido modesta y vemos como otros son capaces de progresar más rápido.

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