¿Educación “gratuita” nos asegura menor desigualdad?
Bajo el lema “Educación gratuita”, lo que implica que el Estado financie la educación, que poco a poco se ha ido introduciendo en los petitorios estudiantiles, se aspira a poder avanzar hacia una educación más igualitaria. El académico de la Facultad de Derecho de la UAI, Fernando Atria, incluso llegó a justificar la eliminación de la educación particular, para lograr que todos reciban la misma educación y no la que sus padres puedan comprar (1).
Algo que no está clarificado en los petitorios es si esta educación gratuita es abierta a distintos proyectos educativos, incluyendo por ejemplo los que la Iglesia Católica, como otras iglesias, tiene actualmente bajo el esquema de colegios particulares subvencionados o los colegios del Sociedad de Instrucción Primaria (SIP o Escuelas “Matte” como son conocidas), los cuales atienden a niños de familias de bajo nivel de ingreso y obtienen buenos resultados académicos (2). Es probable que algunos derechamente proclamen el eslogan “educación gratuita, estatal y laica”, para alcanzar un proyecto de educación sustantivamente homogéneo (3).
Si el proyecto educativo es estándar a nivel nacional, lo razonable es que los estudiantes vayan a la escuela o liceo más cercano a su hogar, lo cual traería, además, importantes beneficios desde el punto de vista del transporte, al reducir los desplazamientos a través de la ciudad. Sin embargo, se pierde de vista que existe una alta segregación de los barrios en muchas ciudades del país, lo que haría que escuelas y liceos tiendan a tener una población relativamente homogénea desde el punto de vista social, quizás menos homogéneo que lo que se tiene actualmente, pero no se llegaría a una situación diametralmente opuesta. Quizás se podrían diseñar algunas medidas para lograr mayor heterogeneidad social, pero es altamente probable que de alguna forma u otra se tiendan a homogeneizar.
El principal problema que observo a la propuesta de gratuidad es que asume que la educación que obtienen los niños y jóvenes proviene solamente de la escuela. Hoy, incluso se puede observar que algunos padres que tienen a sus hijos en colegios particulares privados, gastan además importantes sumas de dinero en clases particulares, psicólogos, psicopedagogos, y otras actividades que les permite lograr mayores aprendizajes y mejores resultados académicos.
¿Se imaginan lo que sucedería si la educación fuera “gratuita”? En su columna, Atria, señala: “Hoy el hijo del que puede pagar 10 recibe educación de 10; del que puede pagar 100, recibe educación de 100, y del que puede pagar 1.000, recibe educación de mil”. Sin embargo, bajo la propuesta de la educación “gratuita”, la familia que hoy está pagando 1.000, podrá destinar parte importante de esos 1.000 (4) a clases particulares y servicios de profesionales que permitirán seguir obteniendo mejores aprendizajes y resultados; la familia podrá destinar recursos para clases de idioma y viajes al extranjero con más frecuencia, lo que permitirá aumentar el capital cultural de los jóvenes provenientes de estas familias, los cuales obtienen el “paquete básico” de educación absolutamente gratis. Otra posibilidad es que un grupo de familias opten por educar a los hijos en el hogar (5), y que rindan exámenes libres.
Quizás algunas familias de ingreso alto tendrán como alternativa comprarse más de alguna propiedad con lo que se ahorrarían en gasto de educación (6), incrementando la concentración de la propiedad en el país, y cuando el “niño” o la “niña” entren a la universidad, la cual por supuesto que también debería ser gratuita, estos puedan ir en su propio auto nuevo, que los padres le regalan por haber egresado de la enseñanza secundaria.
En resumen, si la propuesta de educación “gratuita” se basa en que con esto se logrará reducir la inequidad del país, mi conclusión es que esto no se logrará, e incluso puede facilitar la acumulación de capital de las familias de ingreso alto, profundizando la concentración de la riqueza.
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(1) Fernando Atria, Académico Facultad de Derecho, Universidad Adolfo Ibañez, Carta al Director El Mercurio, 6 de julio de 2011. http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2011/07/06/inequidad-en-la-educacion.asp
(2) Henríquez, Francisco , Lara, Bernardo , Mizala, Alejandra and Repetto, Andrea(2011) 'Effective schools
do exist: low-income children's academic performance in Chile', Applied Economics Letters, First published on: 17 June 2011 (iFirst).
(3) Esto afectaría al derecho de libertad de educación que está establecido en la Constitución, por lo que para poder realizarlo requiere de una modificación a ésta.
(4) Sin duda tendrán que pagar más impuestos para financiar este sistema, por eso no tendrán disponibles los 1.000. Aunque algunos apuntan al cobre como fuente de financiamiento, así que incluso podría ser sin tener que pagar más impuestos.
(5) Información sobre Educación en Casa, en Chile, se puede encontrar en: http://www.familiaescolar.com/
(6) Si hay dos 2 hijos en la familia, gastando $300.000 mensual en un colegio particular pagado por cada uno por 10 meses, equivale $6.000.000 al año, lo cual le permitiría dar el pie de una propiedad y la diferencia financiarlo con crédito hipotecario, el cual se paga con el arriendo de esta propiedad. Esto es sólo con lo que dejas de gastar en 1 año de educación.
