martes, abril 04, 2006

El Sistema de Previsión de Vejez. Consideraciones para una Reforma



(Artículo publicado en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso. 8 de Abril de 2006).
Una de las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno ha sido la creación de una comisión que debe proponer una reforma al sistema de pensiones. Una evaluación “justa” del sistema, 25 años después de su implantación, no es factible del todo, dado que los actuales pensionados no han estado toda su vida laboral en el sistema de AFPs. Es más, las bajas pensiones observadas hoy, en parte se deben al bajo “bono de reconocimiento”, dado que en el antiguo sistema era práctica común cotizar sólo por un sueldo base.

Claroscuro
Un elemento importante a tener en cuenta es que éste es un sistema individualista, donde la pensión que recibe el trabajador depende del ahorro durante su vida laboral y de la rentabilidad del fondo. Ante la posibilidad de volver a un sistema más “solidario”, que podría ser un cambio importante, cabría preguntarse cuántos chilenos estarían de acuerdo en aportar de su bolsillo a la pensión de los demás.

También, es importante recordar que la privatización del sistema de pensiones permite evitar un déficit fiscal estructural, pues con el envejecimiento progresivo de la población, la razón trabajador/pensionado disminuye rápidamente, siendo insuficientes los aportes de los actuales trabajadores para pagar las pensiones de los jubilados, debiendo el Fisco cerrar la brecha.

Un elemento positivo del sistema ha sido el aumento de la tasa de ahorro del país, lo que ayudó al rápido crecimiento económico en la década de los 90. También, está la alta rentabilidad que ha obtenido el fondo de pensiones; aunque en momentos puntuales esta rentabilidad ha sido negativa, el ahorro previsional es una inversión de largo plazo.

Sin embargo, hay aspectos altamente preocupantes. Quizás el más importante es la baja cobertura del sistema. En lo medular, la alta tasa de trabajo informal y de trabajadores independientes, implican que un alto porcentaje de la fuerza laboral no contará con una pensión durante su vejez.

Otro punto a tener en cuenta es el de las comisiones cobradas por administrar el fondo. Tanto el bajo número de competidores actuales, como las barreras al ingreso de nuevos competidores, no facilitan la reducción de dichas comisiones.

La mujer y otros aspectos
Otras consideraciones, igualmente importantes, son la situación de la mujer, las “lagunas laborales” y la inversión en el extranjero. En el primer caso, la mujer es discriminada en el mercado laboral, se pensiona 5 años antes que el hombre y vive más años, lo que conduce a que acumule un fondo de pensión significativamente inferior al de un hombre en igual condición.

En segundo lugar, las “lagunas laborales” son más comunes hoy que 25 años atrás. Actualmente, la economía es más dinámica, el trabajo de por vida en una misma empresa es menos frecuente. Esas “lagunas” implican una menor cantidad de dinero en el fondo de pensiones, afectando la pensión mensual que obtendrá el trabajador al jubilarse.

Finalmente, algunos desean una mayor apertura a la inversión de estos fondos en el extranjero y otros desean que esos recursos se queden en el país. Habría que imaginarse a cuánto bajaría el valor del dólar, si las AFPs no invirtieran en el extranjero; cuánto caería la rentabilidad del fondo y cómo se vería afectado el riesgo que los cotizantes enfrentarían por poner todos los huevos en una canasta. Por todo lo anterior, el diseño de una reforma no es simple, el camino que se adopte tendrá beneficios y costos, que no necesariamente afectarán a todos por igual.

Cambio de mando


(Columna de opinión aparecida en la sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, en Febrero de 2006).
El 11 de marzo próximo, nuevamente Valparaíso será el centro de la atención nacional, cuando se realice la ceremonia de cambio de mando presidencial. Ya está en la historia el cambio de mando de marzo de 1990, cuando el sistema democrático volvía a primar en el país, traspasando hasta la que entonces era la oposición, las riendas del poder ejecutivo.

Temores primaron en algunos, pero la construcción sobre lo que existía, más que la destrucción para reinventar el país ha primado en estos 15 años, que mayoritariamente han sido de prosperidad. Sin duda, con el liderazgo de unos y la contribución de una gran mayoría, más allá de la Concertación (el presidente Lagos deja el gobierno con un apoyo superior a lo que es la votación de la coalición), se ha logrado avanzar, quedando aún mucho por mejorar.
En la nueva etapa, que comienza el próximo mes, un hecho inédito marcará una diferencia importante respecto a los primeros tres gobiernos de la Concertación, y no es el hecho del género, sino que la coalición de gobierno tendrá mayoría en ambas cámaras del Congreso. En este nuevo escenario, los temores de algunos son, ahora, la relativa facilidad que tendría el gobierno para aprobar materias de ley que necesitan quórum simple, como es el caso de muchas materias económicas, pero creo que si una lección hemos aprendido en nuestra historia, y en materia económica desde tiempos del ex Ministro de Hacienda Alejandro Foxley queda claro, es que el país hay que construirlo con una amplia base, más allá de la primera mayoría. Que no se nos olvide.

En el balancín: Sube y baja. Precio del Dólar.


(Artículo aparecido en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, Febrero de 2006)
La tendencia que llevaba el dólar a la baja en el mercado local fue una de las principales controversias en la última parte de 2005 y las primeras de 2006. Voces de distintos sectores, productivos y políticos, entregaban sus argumentos que justificaran una intervención del Banco Central tal que detuviera la caída y en lo posible la revirtiera.

Por su parte el Banco Central entregó argumentos en la línea a no intervenir en la situación que se estaba dando, pero dando señales, en el discurso, que “de ser necesario intervendría” y señalando que los valores que estaba el dólar no eran sostenibles a mediano plazo y naturalmente este tendería a subir en el transcurso de 2006.

Cabe recordar que desde Septiembre de 1999, el Banco Central adoptó una política de flotación, es decir, dejar que el mercado determine el valor de la moneda, a diferencia de la experiencia de los 15 años anteriores donde el Banco determinaba una banda de precios para el valor del dólar, interviniendo cuando el mercado amenazaba salirse de los límites de la banda. Aunque en oportunidades intervino incluso cuando estaba dentro de la banda.

El cambio en la política cambiara radicó principalmente en lo incongruente que era la política monetaria al fijarse dos metas con un mismo instrumento: mantener el dólar dentro de la banda y cumplir con las metas inflacionarias. ¿Cuál fue el precio que se pago? Un elevado aumento en la tasa de interés en 1998, que evitó una subida violenta del dólar (de todas formas aumentó), pero la inflación fue, en 1999, inferior a la meta que el Central había fijado para ese año. Un instrumento, un objetivo, señala la máxima, por lo que se dejó sólo como meta para la política monetaria el objetivo inflacionario, que se había adoptado en 1991, y se abandonó el control del tipo de cambio.

Con esta situación, es necesario tener claro qué factores determinan el valor del dólar. En pocas palabras, algunos elementos que provocan una apreciación de la moneda son: Primero, la mejora en los términos de intercambio (precios de nuestras exportaciones versus precio de nuestras importaciones) generan una mayor entrada de dólares lo que provoca la reducción de su precio. Esto lo hemos experimentado debido al alto precio del cobre, en parte contrarrestado por los precios del petróleo que también aumentaron significativamente durante 2005. En segundo lugar, podemos mencionar el aumento del gasto del sector privado y público. Estos elementos, principalmente el componente inversión se aceleró marcadamente durante el último año, empujando el gasto privado, estimulando la apreciación del peso. Tercero está la ganancia de productividad, principalmente del sector transable de la economía, también causa la apreciación de nuestra moneda. Como cuarto elemento, pero no es relevante en la actualidad, está el diferencial de inflación entre Chile y sus socios comerciales, al ser similar este factor no afecta al tipo de cambio nominal, pero si nuestra inflación fuese menor que la de los socios, provocaría una caída del dólar.

Con este escenario: intervenir o no intervenir, he ahí el dilema, el cual podemos analizar en otro artículo.