
(Artículo publicado en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 28 de julio de 2007).
Algunas semanas atrás MIDEPLAN entregó las cifras de pobreza, a partir de la encuesta CASEN, realizada a fines del año pasado. Lejos de generar consenso, gran discusión ha existido en torno a la cifra en si y la metodología empleada para su cálculo.
La metodología
Para calcular el porcentaje de pobres se necesitan dos indicadores: la línea de pobreza y el ingreso por persona en el hogar. Para obtener la información sobre los ingresos, MIDEPLAN lleva a cabo la encuesta CASEN. Pero, lo más controversial es el cálculo de la línea de la pobreza. Desde fines de la década del ochenta, se calcula el costo de una canasta básica de alimentos que cubra los requerimientos de 2.200 calorías diarias por persona, este valor se conoce como la línea de indigencia, es decir si el ingreso es menor que ese nivel, ni siquiera alcanzaría a ser cubierta la necesidad de alimentación. Sin embargo, una persona considerada pobre significa que no tiene un nivel de ingreso suficiente para cubrir un conjunto de necesidades básicas, por lo que para definir la línea de pobreza, en Chile, se multiplica por 2 el valor de la canasta de alimentos en zonas urbanas, y por 1,75 en las zonas rurales. Es así que para 2006, las estimaciones de línea de pobreza son de $47.099 por persona mensual en zona urbana, y $31.756 en zona rural.
Es natural que haya desacuerdo en cuanto si es lógico tener ese valor para definir si una persona es o no es pobre, existe todo una visión valórica detrás del concepto “cubrir necesidades básicas”. Por lo anterior, es recomendable utilizar más de un valor como línea de pobreza, por ejemplo podríamos usar líneas que son 10%, 20%, 50% superiores a las estimaciones realizadas y ver si la evolución de la pobreza es la misma, pues puede suceder que en las cifras oficiales ha disminuido la pobreza pues la gente que era pobre ahora tiene un ingreso que es $1 superior a la línea de pobreza, y si tenemos una gran cantidad de gente en esa situación en realidad estarían enfrentan gran vulnerabilidad.
Sin embargo, al analizar la evolución de los ingresos de los distintos grupos de familias (ingresos bajos, medios y alto), se encuentra que para todos esos grupos los ingresos tienden a crecer al mismo ritmo, lo cual produce que no es el caso que se están acumulando personas sólo unos pocos pesos sobre la línea de pobreza. En el gráfico, se aprecia que a distintos niveles de líneas de pobreza, en zonas urbanas en Chile, la pobreza ha disminuido significativamente. Mientras que en 1990, la pobreza se ubicaba entre 40% y 60% en las ciudades, en 2006 ese porcentaje es de menos del 20% y menos de 40%, si consideramos distintas líneas de pobreza (la oficial y hasta 50% por sobre la oficial, ver detalles gráfico).
¿Cómo seguir avanzando en la reducción de la pobreza?
En estudios realizados, el elemento principal que explica la disminución de la pobreza es el crecimiento económico, el cual a través de la generación de empleos, disminución del desempleo y aumento de salarios, produce que la gente vaya saliendo de la condición de pobreza; lo anterior complementado con las políticas sociales que focalizando el gasto en familias de bajos ingresos permite ser efectivo en avanzar en la superación de la pobreza. En los últimos años, se ha avanzado en incorporar seguros, como el de desempleo, lo cual disminuye la probabilidad de caer en situación de pobreza, pues no se debe sólo concentrar el esfuerzo en sacar gente de la pobreza, hay que también evitar que caigan en ella.