Pobreza, desigualdad y opiniones.
(Columna de Opinión publicada en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 14 de Agosto de 2010).
Hace semanas atrás, MIDEPLAN entregó información respecto a la pobreza y la distribución del ingreso, construida a partir de la encuesta CASEN, realizada a fines del año pasado. Las reacciones no se hicieron esperar. Lamentablemente, los distintos sectores políticos no dudaron en centrarse en interpretar las cifras de la manera más conveniente, comunicando un mensaje funcional a sus objetivos. Simples conclusiones fueron elevadas al nivel de verdad, sin considerar lo limitado de la información entregada, ni los complejos fenómenos que se estaban analizando.
Aquellos que plantearon posiciones más críticas del gobierno anterior, incluso dentro de la misma Concertación, y sus defensores más férreos obtuvieron gran cobertura, mientras que los análisis más reposados, incluso los que apuntaban a la necesidad de esperar por la entrega de la base de datos para realizar una revisión detallada, se diluyeron en el calor de las posiciones apasionadas, que incluso apuntaron a la efectividad de diversos programas sociales.
La situación de esos programas, focalizados en los hogares de bajos ingresos, no debe ser evaluada a partir de las cifras de pobreza y desigualdad. Cada programa debe ser revisado periódicamente, y concluir si está logrando lo propuesto y cuáles son las correcciones que se deben implantar, incluyendo cancelar el programa.
Adicionalmente, el esfuerzo de las últimas décadas, que ha estado centrado en sacar a las familias de la condición de pobreza, debe ser complementado con un esfuerzo adicional para evitar que familias caigan en condición de pobreza y así acelerar el proceso de reducir el número de pobres en el país.

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