viernes, marzo 13, 2009

El panorama económico para 2009

(Artículo publicado en sección Empresas & Economía de El Mercurio de Valparaíso, 3 de Enero de 2009).

El año 2008 termina, en materia económica, marcado por el desarrollo de la crisis financiera internacional y los efectos sobre la economía real que han llevado a las principales economías del mundo a entrar en una recesión o estar a las puertas de ella. Por su parte, el nuevo año no será un feliz año nuevo, la economía mundial estará en la etapa profunda de los efectos recesivos, con las expectativas que en la segunda parte del año se comenzarán a sentir la recuperación, aunque aún con alto nivel de incertidumbre respecto a la profundidad y duración de esta etapa recesiva.

Nuestra economía, como las demás economías del mundo, no está ajena a estos eventos mundiales. En pocas semanas hemos visto como precios de commodities como el cobre y el petróleo han caído desde niveles históricamente altos, lo cual repercute en el ingreso que generan las exportaciones de los respectivos países, aunque en el caso de Chile, la caída del precio del petróleo es un hecho que ayuda a reducir las presiones inflacionarias, que fue la principal preocupación durante los primeros 10 meses del año.

Sin embargo, los efectos van más allá del cobre y petróleo. Diversos sectores exportadores enfrentan el negativo panorama externo, cayendo sus volúmenes y precios ya a fines de 2008, y con poco auspiciosas perspectivas para 2009. El sector de la construcción ha visto fuertemente frenada su actividad; en este sentido, la dificultad en el acceso al crédito en tiempos de turbulencia son parte fundamental de la situación que lo afecta, y la experiencia muestra que es uno de los últimos en recuperar su ritmo previo a una desaceleración de la actividad. Por su parte, el comercio se encuentra con un consumidor cauto en materia de gasto ante los anuncios de mayores niveles de desempleo para 2009, después de un año de tasas inflacionarias significativamente más altas en la presente década.

Ante tan negativo panorama, hay que señalar aspectos positivos. En primer lugar, fruto de la regla de superávit estructural, el sector fiscal cuenta con importantes recursos para mantener el gasto social, y no verse en la obligación de recortar esos gastos justo en momentos que la situación social se deteriora. En 2009, el sector fiscal experimentará déficit, pero su bajo nivel de deuda y alto nivel de ahorro hoy, a diferencia del pasado, hacen sostenible mantener y aumentar el gasto fiscal, dentro de márgenes de equilibrio de largo plazo.

Además, el Banco Central cuenta con una posición sólida de reservas internacionales, que en conjunto con un tipo de cambio flexible, permiten enfrentar de mejor manera el deterioro de la cuenta corriente que se ha empezado a experimentar en los últimos meses de 2008 y que permanecerán durante 2009. La flexibilidad cambiaria ayuda a reducir el impacto negativo de la caída de los precios de nuestras exportaciones y a recuperar rápidamente la competividad en un mercado internacional sumido en una recesión.

Finalmente, a diferencia de lo ocurrido en el norte donde una serie de instituciones financieras han quebrado o han sido intervenidas, el sector financiero en nuestra economía permanece con una posición sólida, al no tener activos tóxicos ni haber cometido los excesos de sus pares en países desarrollados. La regulación y supervisión implantada en Chile, después de la crisis del año 82, muestran sus frutos hoy.
Todo lo anterior nos proyecta un año 2009 de menor crecimiento. Mientras 2008 cerrará con una expansión del PIB alrededor del 4%, para el próximo año se espera un crecimiento de 2%, aunque con un alto grado de incertidumbre, que perfectamente podría situar la expansión bajo ese nivel. Esto ya está alertando respecto a mayores tasas de desempleo para el nuevo año, producto del aumento de los despidos y el aumento de personas, principalmente mujeres, que se están integrando a la fuerza laboral. Al menos una noticia positiva, la inflación debería situarse a final de año cerca del 4%, luego de dos años de estar por sobre ese nivel.

No hay que perder de vista que frente al complejo escenario, las presiones de diversos grupos por capturar parte de los recursos del fisco serán fuertes, más aún considerando que es un año de elección presidencial y parlamentaria. Por otro lado, el diseño de planes públicos para hacer frente a la difícil coyuntura deben cuidar los posibles efectos negativos de largo plazo que se podrían producir.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal