Mudanza de Colegios
(versión editada de este artículo fue publicado en Publimetro, edición del Lunes 2 de Octubre de 2006). Un hecho que se ha estado presentando en la última década, sostenidamente en zonas urbanas, es el traslado de colegios particulares, desde el centro de la ciudad a suburbios o zonas periféricas, donde se han consolidado barrios de familias de altos ingresos y además existen terrenos extensos a precios accesibles para construir nueva, moderna y espaciosa infraestructura, con estándares de servicios superiores a los que pueden ofrecer en el centro de la ciudad, donde el metro cuadrado es de alto valor y es escaso.
En comunas del Gran Santiago y Viña del Mar se ha experimentado fuertemente. En el caso de esa última ciudad se ha consolidado la zona de Bosques, Pinos y Lomas de Montemar con lo cual han aparecido o trasladado nuevas y tradicionales instituciones de educación básica y media particular. Aunque existen excepciones, que por decisión estratégica o barreras de tipo legal o recursos, han decidido consolidarse y crecer en sus actuales instalaciones.
Con el panorama actual, la decisión tradicional de dónde desea uno que estudien el o los hijos, se relaciona con la decisión de dónde vivir, si el tiempo de viaje es un factor que consideramos en la decisión. Algunos estudios hechos por economistas muestran que, en Estados Unidos, la decisión de mudarse a un condado en particular está influenciada por la calidad de educación que se puede acceder en ese condado. En nuestra realidad, donde los resultados muestran que los colegios particulares, en promedio, obtienen puntajes superiores, hace que, quienes pueden pagar, sigan al colegio, es así como barrios en la parte norte de Viña del Mar y sur de Concón siguen creciendo, atrayendo a familias de ingresos altos.
Los últimos meses la discusión del traslado de colegios particulares se ha centrado en Valparaíso, ante la decisión de dos tradicionales instituciones porteñas, Sagrados Corazones y Scuola Italiana, de mudarse a Viña del Mar y Concón respectivamente. Siguiendo lo que hace dos décadas hizo el Colegio Alemán.
Las razones detrás de la decisión son relativamente claras. (VER LO QUE DICE LA ENCUESTA). Ambas instituciones están ubicadas en el plan de la ciudad, enfrentando la estrechez física que la ciudad impone. Disponer de campo deportivo, talleres y salas para requerimientos de ciencias específicas es difícil de alcanzar en medio de la zona urbana, estacionamientos y otros servicios son imposibles de resolver. Además, la venta del metro cuadrado urbano, permite financiar sustantivamente la compra y construcción de la nueva y moderna infraestructura.
Un factor adicional, en el caso de Valparaíso que merece especial atención, es los bajos niveles de ingreso familiar, en comparación a Viña, y más específicamente, la baja proporción de hogares de ingresos altos, lo cual complica las perspectivas de largo plazo para las instituciones de educación particular. Para hacer viable un colegio es necesario un número de estudiantes que seguramente es muy superior a 500, y Valparaíso tiene pocas familias de altos ingresos, y se han estado concentrando en lugares como Curauma, donde han aparecido nuevos colegios particulares para satisfacer la demanda por educación de esa zona de la ciudad. Por lo que, en una realidad donde el número de familias de altos ingresos es baja, y además tiene pocos hijos (uno, por lo general a lo más dos), los colegios buscan ubicarse en ciudades o sectores de la ciudad donde puedan asegurar la demanda de largo plazo, la cual está también determinada por el número, no menor, de alumnos que se cambian de colegio, y para eso hay que ubicarse cerca de las otras instituciones de educación particular.
El problema se produce para los alumnos y sus familias que viven en Valparaíso, y ven disminuida las alternativas de tipo de educación que andan buscando y por la que son capaces de pagar. Los profesores también pueden tener problemas para acceder a la nueva locación del establecimiento, pues también viven en un lugar que por lo general les permita transportarse a la actual ubicación con relativa facilidad. La economía local que indirectamente vive alrededor de la actividad escolar, también puede ver resentida su nivel de ventas. Sin duda la “señora del quiosco de la esquina”, fotocopiadoras, librerías, etc. serán afectados.
El conflicto que se produce frente a dispares intereses de quienes son los sostenedores y los apoderados que se resisten al cambio es, sin duda, un problema eminentemente privado, ambas partes con capacidad de organización y poder para tratar de hacer primar sus posturas, y usar los canales propios de la sociedad para resolver esta discrepancia. Por su parte, la mudanza de colegios puede tener efectos negativos sobre la situación de la ciudad, pero Valparaíso en particular tiene problemas sustantivos que no dependen de la permanencia o no establecimientos de educación particular.

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